Sinceridad VS Impertinencia (El mal del Bocachancla)

Ya sé que no estoy descubriendo la rueda… LO SÉ! Y encima me desvío un poco de mi matriz de temas… Pero necesitaba exponer mis ideas al respecto ya que todos en mayor o menos medida lo hemos vivido y… sufrido… incluso algunos… practicado! 😉

¡Soy fanática reconocida de la comunicación! y la sinceridad en esta comunicación me parece que juega un papel importantísimo (los que me conocen bien, lo saben). No me gustan los silencios insanos debidos al miedo, a situaciones de aislamiento o sentimientos de inferioridad o a las mentes obtusas. Cuando nos obligamos a nosotros mismos a callar porque los demás nos lo imponen, ese silencio es dañino y nos hiere… nos amarga la boca. PERO el silencio elegido es bienvenido y necesario. No tenemos que andar contándolo todo. Pocas cosas aborrezco más que aquellos que confunden impertinencia con sinceridad.

La sinceridad es un concepto que implica un comportamiento consecuente y responsable en nuestra comunicación y en general con nuestra vida, no sólo significa decir la verdad, si no que va mucho más allá. Supone un cierto grado de responsabilidad y no se es más sincero por contar o decir las cosas sin ton ni son.

http://miki3d.deviantart.com/

Homo_Bocachancla

En este caso podríamos estar hablando de “sinceridad extrema”, algo que relaciono diréctamente con los torpes sociales, personas que consideran tener derecho a decir todo lo que se les pase por la cabeza sin pensar en las consecuencias (o daños causados a los demás). Son las personas que te dirían muy serios y en sero… por ejemplo… que tu presentación es una mierda, tu chiste no tiene ninguna gracia, que estás muy gordo… no sé! o que vistes fatal! Ahí es cuando yo arqueo la ceja y me palpo los bolsillos en busca del cuchillo con el que hacer justicia… pero… ¡CACHIS! ya voy tarde, enseguida se justifican, diciendo que son personas muy sinceras, y que seguro que preferimos que vayan con la verdad por delante y no por detrás… Señores, ésto no es sinceridad. Y mucho menos, cuando faltan respeto y formas al hablar.

Me gusta la gente natural y sincera, pero siempre que eso no implique comportarse como un maleducado… (ni en el lado opuesto, caer en la hipocresía) Y reflexionando sobre esto precisamente pienso que esas personas que recurren a la “sinceridad extrema” necesitan POSITIVIDAD en sus pensamientos ya que normalmente tienden al pesimismo o a perder los papeles a la mínima, para arremeter contra todo el que no les guste. Despiertan tantas simpatías entre quienes quisieran tener un poquito más de espontaneidad y valor, como odios entre quienes no están dispuestos a aguantar las salidas de tono de unos payasos.

Tenemos que ver la sinceridad siempre como un VALOR POSITIVO. A veces, la impertinencia y la inoportunidad de la gente consiguen que pueda llegar a parecer un defecto, pero el defecto no está en la sinceridad en sí, sino en la poca inteligencia o en incluso en la mala fe del impertinente o inoportuno.

Imagen de: http://miki3d.deviantart.com/

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